9 ago. 2011

A la mano izquierda la llamo L.

Tenia una mano derecha a la que llamo N, a su izquierda decidió ponerla de nombre L. Empleaba ambas por igual pero en la de los rojos tenia un bonito lunar que la hacia envidiable a ojos ajenos. Perdió la mano, todos pensaron que fue por accidente, sin culpable, pero la pobre mano no apostillaba esa teoría, creía que la corrupción se dio por avaricia ya que la unión entre mano y cuerpo era inigualable .no dolió porque cubrió todo el proceso con whiski  barato con calmantes. No sufrió, no se lamento, no anhelo recuperarla hasta que la intentaron poner una de plástico, una imitación barata de chino y fue allí, en es preciso momento cuando se dio cuenta que la culpa no fueron de los médicos sino de ella. Que cuando la mano aviso que las relaciones si no se cuidaban se podían olvidar no se dio por aludida, ni escucho a la mano derecha que aunque no se podía comparar con la amputada era objetiva, no miro al pasado, no pensó fríamente porque ya había alguien que la ponía caliente.

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